jueves 2 de septiembre de 2010

Ilse Schimpf-herken en Colombia


La Escuela Política de Mujeres Pazificas realizó un evento sobre MEMORIA HISTÓRICA Y GÉNERO CONFERENCIA“De La vergüenza y humillación hacia una pedagogía de reconocimiento" con la doctora Ilse Schimpf-herken.

Se realizó el día 15 de mayo, con participación de varias organizaciones de mujeres del suroccidente de Colombia, se buscaba compartir desde la memoria las diversas situaciones que viven las mujeres en el suroccidente de Colombia y reflexionar acerca del papel de la memoria histórica en el rompimiento del silencio social frente a los fenómenos de violencia en Colombia, en perspectiva de coadyuvar en la reconstrucción del tejido social y la construcción de comunidad.
Se logró que las particiapntes reflexionaran sobre conceptos claves como: memoria, historia, verguenza, culpa, humillación. Fue muy importante la discusión sobre los efectos de la violencia y su relación en cada uno y todos estos conceptos.

Una de las participantes de la Escuela Politica, Alexa, nos sintetiza así esta importante conferencia, que fue muy participativa:
Se habló acerca de la importancia de recuperar la memoria a partir de diferentes elementos como la tradición oral, la gastronomía, las redes sociales de la web, etc. todo lo anterior con el objetivo de ser y reconocernos como esas ‘ramas de un tronco milenario’, como lo expresó una de las invitadas de Putumayo.

Uno de los inconvenientes al intentar construir memoria es la falta de credibilidad en el o la otra persona. La falta de confianza a causa de la vergüenza es nefasta para las relaciones, para la vida social y en sociedad. Así comenzamos a dar apertura al tema de la vergüenza, definiéndola como “un elemento que amenaza desde afuera y deja a la persona miedosa, y a lo largo pesimista” Cuando se hace referencia a que amenaza desde afuera se refiere a que los motivos y las razones de la vergüenza no están instituidas dentro de un marco legal, sino en uno que se establece en las relaciones interpersonales; algo así como un código de normas que están legitimadas por la familia, por las relaciones dadas en la sociedad. Como por ejemplola complicidad del silencio ante las violaciones sexuales.

La vergüenza también se puede definir como el miedo a ser excluida de la sociedad, a ser anulada como persona. La vergüenza domina un lenguaje corporal en el que se manifiestan las emociones, por ejemplo a algunas personas les sudan las manos, se quedan sin palabras, otras tartamudean, en fin. La vergüenza crea impotencia en quien la siente y la vive, es algo que se desborda, y aún más cuando la sociedad actúa como agente de limpieza para erradicar todo aquello que irrumpa su ‘normalidad’ como por ejemplo hablar públicamente de lo que ‘no se debe’. Pues la vergüenza es una complicidad construida colectivamente.

Para hablar de la vergüenza es necesario aclarar también lo que significa culpa, pues estas palabras guardan un parecido y es necesaria hacer la diferencia y reconocerla en nosotras y en la cotidianidad. La culpa se aprende en la escuela de la ley y la norma pues la sociedad se encarga de enseñarle a quien la quebranta el alto precio que deben pagar por ello.

Para finalizar, se habló de algunos factores de la vergüenza como la arrogancia (que es la falta de autoestima), el perfeccionismo, dificultar la comprensión para hacer sentir ignorante a la otra, la adicción y la adaptación.

Cabe recordar que el lado positivo de la vergüenza es el límite que cada una ponga para hacer respetar su cuerpo, su espacio, su palabra. En la medida que se emprenda esta tarea comenzaremos a restituirnos a nosotras mismas.